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IMPROVISAR NO VALE CUANDO SE TRATA DE PERROS Y NIÑOS

Muchos niños menores de 12 años desean tener un perro en casa.  Inevitablemente muchas familias sucumben a esta ilusión sin pensar.

En otras ocasiones, la llegada de un niño a una casa con mascota, supone un cambio importante que afecta también al perro de la familia.

¿Es una buena idea incorporar un perro a la familia por la ilusión del niño? ¿Basta con dejar que el perro huela al bebe o un pañal de este para que le acepte? ¿Es feliz un perro que vive con niños?

La ciencia ha demostrado que los niños que crecen con animales obtienen numerosos beneficios tanto físicos como emocionales. Sin embargo, la estadística también habla de cantidad de casos de mordiscos a niños por parte de sus mascotas. Además no son pocos los perros que son abandonados ,a consecuencia de haber tenido un mal gesto con el niño de la familia.

«Una obligación de los padres, es conocer la manera correcta en que se deben dar las interacciones entre el niño y el perro; incluso antes de que se produzca esta convivencia».

Solicitar asesoramiento profesional servirá para evitar la aparición de problemas futuros.

Muchos padres piensan que con un perro sus hijos se volverán más responsables al tener que cuidar de otro ser vivo. Sin embargo, esto es difícil en niños menores de 12 años ya que aún no han desarrollado tales capacidades .

Si decides satisfacer el deseo de tu hijo o hija, debes estar concienciado de que no sólo el perro será tu responsabilidad plena, sino que además lo será la tarea de educar al pequeño para que aprenda a entender y respetar al perro. Esto incluye no solo no molestarle en momentos de descanso o alimentación; sino también respetar su asertividad y deseo de no interactuar con el niño. También te corresponderá enseñarle la importancia de cuidar un animal y ser responsable con la sociedad en su tenencia y manejo, vigilando sus primeros pasos cuando este ya preparado para hacerlo con autonomía.

«Esto incluye no solo no molestarle en momentos de descanso o alimentación; sino también respetar su asertividad y deseo de no interactuar con el niño».

En otras ocasiones, ocurre que con la llegada de un bebe a casa, se produce un enorme cambio en la familia. La atención al perro disminuye y las rutinas cambian considerablemente, ruidos, olores, puertas cerradas. Los perros sienten celos, y este cambio les afecta en menor o mayor medida. Será conveniente prestar atención a cualquier indicador de estrés en el perro debido a este cambio.

Cuando el niño comience a moverse por si solo, sus movimientos erráticos, chillidos y curiosidad hacia el perro pueden traer desencuentros. Enseñar al niño a respetar el espacio que el perro necesite, es tan importante como supervisar todo el tiempo que pasen juntos.

Los niños de más de 5 años, pueden propiciar al perro una serie de abusos propios de la etapa de desarrollo en que se encuentran, máxime si han venido los amigos de visita.  Cuidar de que el perro tenga espacio y tranquilidad evitará posibles conflictos.

No olvidemos que los perros no son  juguetes para los niños, son un miembro de la familia, un auténtico lujo para los que tenemos la suerte de tenerlos entre nosotros,conocer sus necesidades y respetarlas es una obligación que debemos cumplir, si queremos asegurarnos una convivencia exitosa.

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