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La importante labor de las casas de acogida

Centenares de protectoras desbordadas solicitan la colaboración de casas de acogida, especialmente ante la llegada de cachorros procedentes de camadas indeseadas. Las razones van más allá de los riesgos de enfermar o de las carencias en infraestructura. El factor educativo es un punto muy valioso en las casas de acogida, y te lo explico a continuación.

«Las razones van más allá de los riesgos de enfermar o de las carencias en infraestructura. El factor educativo es un punto muy valioso»

Cuando los perros se encuentran en el periodo que abarca aproximadamente desde los 2 a los 4 meses, se les considera en una fase de su desarrollo que conocemos como periodo sensible de socialización. Socializar será algo importante durante toda su vida, de lo que no debemos privarle jamás, pero especialmente durante este periodo sensible, los cachorros cuentan con la oportunidad y necesidad de familiarizarse no solo con las personas, perros y otros animales con los que tendrá que convivir en su entorno, sino también de incorporar de manera natural, todas las situaciones y contextos a los que tendrá que enfrentarse mientras dure su vida.

«Es importante presentar al cachorro de manera progresiva y amable, todos los tipos de personas, perros, ruidos y elementos que va a encontrar en el futuro»

Es importante presentar al cachorro de manera progresiva y amable, todos los tipos de personas, perros, ruidos y elementos que va a encontrar en el futuro. Niños, bastones, ciclomotores, autobuses, perros grandes, pequeños, hombres con barba, personas con sombrero, paraguas, gritos a la salida de un colegio, cohetes, secadores, viajes en coche, estancias en terrazas, balones, y una lista realmente interminable.

«Los perros en esta etapa aprenden generalizando cualquier experiencia»

Los perros en esta etapa aprenden generalizando cualquier experiencia.  Por tanto, una buena interacción con un niño adecuado, harán que vea como algo positivo a los niños en general. Igualmente, una mala experiencia con un señor con paraguas, hará que generalice que todas las personas con paraguas son algo negativo.

Ahora, si te estas planteando como poner tu granito de arena en la lucha contra el abandono animal, y tienes ganas de implicarte, ser casa de acogida puede ser una aventura tan apasionante como importante.

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FOBIA A LOS PETARDOS EN PERROS: MÁS ALLÁ DE UN PROBLEMA DE COMPORTAMIENTO

No son pocos los perros que tienen miedo a las detonaciones de petardos y  fuegos artificiales. Incluso a tormentas u otro tipo de explosiones como los del tubo de escape de los vehículos. Conductas de evitación, temblores, o buscar una guarida son síntomas de este miedo.

Un estudio publicado en frontiers in Veterinary Sciences relaciona  la fobia a los ruidos fuertes y los signos de sensibilidad auditiva, con el dolor músculo esquelético en perros.

Este estudio compara 10 perros con dolor musculo esquelético diagnosticado  con otros  10 perros sin dolor, todos con fobia a los petardos. Los 20 perros estudiados mostraron conductas similares ante las detonaciones: escape, temblores y búsqueda de escondite. Sin embargo los perros con dolor músculo esquelético presentaban  ansiedad o evitación a la interacción social con perros desconocidos, en mayor frecuencia que los perros sin dolor.

Las dolencias físicas encontradas en los perros con dolor fueron displasia, dolor de caderas, espondilosis y degeneración articular. Además todos los casos con dolencia clínica, empezaron a mostrar la fobia a partir de los 4 años de edad, lo que parece descartar un origen en la falta de habituación a ruidos durante la etapa de cachorro.

Aunque la muestra no es significativa y se trata solo de un estudio cualitativo, es importante el hallazgo de considerar una buena revisión veterinaria ante un problema de comportamiento como es la fobia a los grandes ruidos, ya que el tratamiento de desensibilización podría no ser efectivo sin el tratamiento analgésico necesario para paliar el dolor.

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IMPROVISAR NO VALE CUANDO SE TRATA DE PERROS Y NIÑOS

Muchos niños menores de 12 años desean tener un perro en casa.  Inevitablemente muchas familias sucumben a esta ilusión sin pensar.

En otras ocasiones, la llegada de un niño a una casa con mascota, supone un cambio importante que afecta también al perro de la familia.

¿Es una buena idea incorporar un perro a la familia por la ilusión del niño? ¿Basta con dejar que el perro huela al bebe o un pañal de este para que le acepte? ¿Es feliz un perro que vive con niños?

La ciencia ha demostrado que los niños que crecen con animales obtienen numerosos beneficios tanto físicos como emocionales. Sin embargo, la estadística también habla de cantidad de casos de mordiscos a niños por parte de sus mascotas. Además no son pocos los perros que son abandonados ,a consecuencia de haber tenido un mal gesto con el niño de la familia.

«Una obligación de los padres, es conocer la manera correcta en que se deben dar las interacciones entre el niño y el perro; incluso antes de que se produzca esta convivencia».

Solicitar asesoramiento profesional servirá para evitar la aparición de problemas futuros.

Muchos padres piensan que con un perro sus hijos se volverán más responsables al tener que cuidar de otro ser vivo. Sin embargo, esto es difícil en niños menores de 12 años ya que aún no han desarrollado tales capacidades .

Si decides satisfacer el deseo de tu hijo o hija, debes estar concienciado de que no sólo el perro será tu responsabilidad plena, sino que además lo será la tarea de educar al pequeño para que aprenda a entender y respetar al perro. Esto incluye no solo no molestarle en momentos de descanso o alimentación; sino también respetar su asertividad y deseo de no interactuar con el niño. También te corresponderá enseñarle la importancia de cuidar un animal y ser responsable con la sociedad en su tenencia y manejo, vigilando sus primeros pasos cuando este ya preparado para hacerlo con autonomía.

«Esto incluye no solo no molestarle en momentos de descanso o alimentación; sino también respetar su asertividad y deseo de no interactuar con el niño».

En otras ocasiones, ocurre que con la llegada de un bebe a casa, se produce un enorme cambio en la familia. La atención al perro disminuye y las rutinas cambian considerablemente, ruidos, olores, puertas cerradas. Los perros sienten celos, y este cambio les afecta en menor o mayor medida. Será conveniente prestar atención a cualquier indicador de estrés en el perro debido a este cambio.

Cuando el niño comience a moverse por si solo, sus movimientos erráticos, chillidos y curiosidad hacia el perro pueden traer desencuentros. Enseñar al niño a respetar el espacio que el perro necesite, es tan importante como supervisar todo el tiempo que pasen juntos.

Los niños de más de 5 años, pueden propiciar al perro una serie de abusos propios de la etapa de desarrollo en que se encuentran, máxime si han venido los amigos de visita.  Cuidar de que el perro tenga espacio y tranquilidad evitará posibles conflictos.

No olvidemos que los perros no son  juguetes para los niños, son un miembro de la familia, un auténtico lujo para los que tenemos la suerte de tenerlos entre nosotros,conocer sus necesidades y respetarlas es una obligación que debemos cumplir, si queremos asegurarnos una convivencia exitosa.